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Heredero
del legado de su
padre, Piccoro
Daimaoh, se puede
llegar a considerar
una prolongación de
la existencia de
éste. Desde su
nacimiento en el año
753 el primer
objetivo de Piccoro
Jr fue hacerse lo
bastante fuerte como
para vengar la
muerte de su padre y
conquistar el mundo.
Tras tres años de
crecimiento
acelerado y duros
entrenamientos,
Piccoro
participó, bajo el
pseudónimo de Ma
junior, en el 23º
Torneo de Artes
Marciales con la
intención de
eliminar al
principal obstáculo
de sus ansias de
conquista y
venganza: Son Goku.
Tras eliminar a
Krilín en cuartos de
final, Piccoro
debió enfrentarse a
Kamisama, que bajo
la apariencia humana
de Shen participaba
en el Torneo con la
intención de
detenerlo. Piccoro
logró devolver el
Mafuba de Kamisama y
encerrar al dios en
de la Tierra en un
pequeño recipiente
que guardó en el
interior de su
cuerpo. Finalmente
se
enfrentó a
Son Goku en la final
del Torneo revelando
su auténtica
identidad y
sembrando el pánico
entre el público
asistente. La pelea
contra Gokuh fue una
de las más épicas
jamás recordadas y
la fuerza y las
extrañas técnicas de
Piccoro
pusieron contra las
cuerdas en más de
una ocasión al
Saiyan. Finalmente
Goku logró liberar a
Kamisama y derrotar
a Piccoro,
el cual quedó
gravemente
malherido. Ante la
sorpresa de todos
Goku proporcionó una
senzu (semilla
del ermitaño)
a Piccoro,
el cual se recuperó
y prometió venganza
antes de huir
volando.

Piccolo
continuó entrenando
día y noche hasta
que 5 años después
se vio obligado a
unir sus fuerzas con
Goku para hacer
frente a un enemigo
común: Garlick Jr.
Meses más tarde se
aliaría de nuevo a
Son Goku para acabar
con la amenaza de
Raditz. Tras la
derrota de Raditz y
la consecuente
muerte de Goku,
Piccoro
decidió entrenar al
hijo del Saiyan,
Gohan, para hacer
frente a la próxima
llegada de dos
poderosos guerreros
saiyans provenientes
del espacio. Piccoro
entrenó a Gohan
durante todo un año,
durante el cual se
encariñó con el
pequeño hijo de de
su peor enemigo y
cambió en parte su
carácter.

La
llegada de los
saiyans Vegeta y
Nappa a la Tierra
supondría su muerte
(y por tanto la de
Kamisama y las
Dragon Balls), ya
que sacrificó su
vida para salvar la
de Gohan. Durante
ese combate, Piccoro
descubrió que sus
raíces no estaban en
una antigua familia
de demonios, sino
que estaban en un
lejano planeta
llamado Namek.
Durante su período
en el Otro Mundo
entrenó junto a Kioh
Sama, hasta que fue
revivido por las
Dragon Balls de
Namek y se unió a la
lucha contra el
tirano Freezer en
dicho planeta. A
pesar de que su
fuerza había
aumentado
considerablemente y
que además se había
fusionado con Nail
no pudo hacer frente
al todopoderoso
Freezer, que fue
derrotado por Gokuh.
Un año más tarde y
ante la amenaza de
la llegada de los
androides aceptó la
invitación de Gokuh
y Gohan de vivir y
entrenar junto a
ellos.
Tres
años más tarde
derrotaría al semi-androide
#20, pero su
impotencia ante los
androides #16, #17,
#18 y la aparición
de Cell le obligaron
a tomar una drástica
decisión: fusionarse
con Kamisama. Piccoro,
que actuó como base
de la fusión,
adquirió la
sabiduría y la
serenidad de
Kamisama y un poder
superior al de un
Super Saiyan. Piccoro
jamás asumió el rol
de dios de la
Tierra, que fue
ocupado finalmente
por otro namekiano
llamado Dende.
Después de la
derrota de Cell,
Piccoro
volvió a la acción
muchos años más
tarde con motivo del
25º Torneo de Artes
Marciales y la
llegada de Majin Boo.
En el Torneo cayó en
la primera ronda, al
retirarse ante Kaioh
Shin del Este.
Adquirió durante la
amenaza del monstruo
el rol de tutor de
Goten y Trunks, que
formarían al
poderoso Gotenks y
una de las
principales
esperanzas ante el
poderoso demonio.
Tras morir y ser
revivido por las
Dragon Balls, Piccoro
ofreció su energía a
Goku para ayudar a
formar la Genkidama
que derrotó a Majin
Boo.

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